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Una gran piscina emergía de bajo del césped, detrás
estaba la barbacoa y los convidados.
Patricia nos presenta uno por uno, parecían conocerse
desde hace tiempo por la familiaridad con la cual se dirigían unos a
otros, eran todos muy simpáticos y enseguida entablamos conversación con
ellos.
Al rato aparecieron los camareros y camareras a
servirnos, ellos vestían un chaleco blanco con un moño y boxer negro de
lycra muy ajustados que evidenciaba sus miembros muy bien dotados, las
chicas llevaban puesto también un chaleco negro con la espalda desnuda y
una minúscula tanga color blanco que dejaba sus nalgas al descubierto.
Nos miramos con Martín y comentamos que buena
elección de personal habían realizado, nuestros compañeros de mesa se
rieron y coincidieron con nosotros.
La cena consistía en platos fríos, ensaladas,
cerveza, vino y refrescos.
Luego de servir el postre, los jóvenes que habían
oficiado de camareros se colocaron en fila, alternado un chico y una
chica alrededor de la piscina.
Se fueron acercando a cada una de las mesas y elegían
a dos comensales un hombre y una mujer y los llevaban con ellos.
Una vez al lado de la pileta, se desnudaban e iban
quitando muy despacio las ropas de los invitados, una vez desnudos se
tiraban al agua.
En nuestra mesa eligieron a Martín y a la chica de la
otra pareja, con su esposo nos quedamos expectantes de lo que
acontecería.
Cuando ya estaban todos en el agua, los hombres
subieron a las chicas en sus hombros y empezaron una lucha, las que eran
derribadas más rápidamente deberían pagar una prenda.
La misma consistía en mamar la verga de su oponente
debajo del agua.
La esposa de mi acompañante de mesa fue una de las
primeras en caer, cuando él entendió en que consistía el juego se puso
furioso, dado que su contrincante era Martín.
Me preguntó si estaba de acuerdo y le respondí con
una sonrisa.
Al rato una gran orgía se había formado en la
piscina, sólo podían verse los culos blancos de las mujeres al
sumergirse y los rostros de placer de los hombres.
Me acerque al borde de la pileta y pude ver como una
chica abría las nalgas de Martín e introducía su lengua en ese precioso
culo, mientras otra le mamaba la verga.
Enrique - así se llamaba mi compañero de mesa - se
levantó para poder observar mejor, pude ver como se notaba su verga
tiesa bajo el pantalón.
Se para a mi lado y le pregunto si esta molesto me
mira algo desconcertado y me contesta que está un poco confundido, no
esperaba esto en la fiesta y agrega que es la primera vez que viene a la
casa de Jorge y Patricia - Patricia era compañera de trabajo de Alicia,
su mujer - y no tenía idea de que hicieran orgías.
Le conté lo que había sucedido en la playa la mañana
anterior y por eso no me sorprendí demasiado, al contrario, me gustó la
idea.
Me mira a los ojos, se acerca y toca mis pechos al
tiempo que su boca roza mis labios.
Era alto medía aproximadamente 1.85 m buen físico,
castaño y ojos marrones, estaba muy bronceado.
Miro sobre su hombro hacia la pileta y veo a Martín
que esta en el agua tomado del borde y que alguien le esta chupando el
ano, me ve, se sonríe y sigue disfrutando.
Enrique me dice al oído que le da vergüenza estar
ante todos y nos fuimos tras un árbol, me levantó el vestido, me chupo
la concha y el culo, me puso de espaldas me abrió las piernas y me metió
su verga, mis gritos de placer hicieron que dos chicos se acercaran a
donde estabamos para ver que sucedía.
Se quedaron parados delante nuestro masturbándose,
lentamente se fueron acercando, cuando estaban a punto de estallar
apuntaron sus vergas a mi cara y derramando toda la leche.
Yo estaba tan caliente que no puse resistencia, me
recostaron sobre el césped, me abrieron las piernas, mientras uno me
chupaba la concha el otro puso su pija en mi boca para que se la mamase.
Enrique parecía un niño descubriendo un nuevo
juguete, su excitación no le permitía dejar su miembro fláccido y él
aprovecha la situación para ponerme en cuatro y cogerme nuevamente.
Los tres acabaron al mismo tiempo cubriendo mi cuerpo
de esperma.
Me levanté y me tiré al agua para limpiarme. Martín
se acerca me besa y me pregunta que tal lo pasé, le cuento lo sucedido y
su verga vuelve a pararse.
Me sienta en el borde me abre las piernas y mete su
lengua hasta el fondo de mi concha, lleno su boca con mis jugos, entro
al agua y así de espaldas a él le ofrezco mi culo para que lo penetre,
su leche espesa me desbordó deslizándose por mis piernas.
A la mañana siguiente emprendimos el regreso con la
promesa de llamar a nuestros amigos para ofrecerles una fiesta en
agradecimiento. |