El caballerosamente le abrió la puerta y le aseguro que solo quería que ella cumpliera su apuesta sin ningún sobresalto y que después de terminar se retirarían sin más. Carlos se sentó en un sofá frente a la cama y Joana le abrió su pantalón y le saco el instrumento mientras el observaba. Yo enterré el tercer dedo mientras ella llorando describió la sorpresa de ver un pene de 24 cm., gordo y lleno de venas rematado por una cabeza brillante. "Hay papi no me cabía en la boca," " se lo chupe y se lo chupe" "Me comí sus bolas peludas y grandes muchas veces" "hasta que el grito y me lleno la boca de leche caliente y espesa" confeso mi novia mientras me pedía que le chupara las tetas.